Un ciclón conmemorativo

Imagen satelital del huracán Matthew, categoría 4 en la escala Saffir-Simpson
Imagen satelital del huracán Matthew, categoría 4 en la escala Saffir-Simpson

Cuando el 30 de septiembre se declarara la fase informativa para las provincias orientales cubanas, ante la posible afectación de un fenómeno meteorológico, y mi abuela se frotara los ojos frente a la imagen amenazante del huracán Matthew en el reporte del clima, no tuve que adivinar que aquel rostro de consternación evocaba un amargo recuerdo.

El ciclón Flora, la segunda mayor catástrofe registrada en la Isla, comenzó a azotar las costas orientales el 4 de octubre de 1963. A pesar de los esfuerzos de la dirección revolucionaria en ciernes, las torrenciales lluvias asociadas a él causaron inundaciones nunca antes vistas y provocaron la muerte de aproximadamente dos mil personas y graves daños materiales.

A la joven pareja que en aquel entonces eran mis abuelos, la Reforma Agraria los había convertido en dueños de la tierra donde se levantaba una modesta casita de tabla de palma en el poblado bayamés de William Soler, e iniciaban para ellos tiempos de felicidad junto a su pequeño Bernardo, que ese mismo octubre cumpliría un año.

Atrás quedaban definitivamente la miseria y penurias vividas por el campesinado cubano durante la dictadura batistiana, las horas dormidas por la familia a la interperie por si la guardia rural requisaba y quemaba el bohío, los días descalzos velando a las famélicas gallinas para cambiar huevos por lápices e ir a la escuela, o escribir los repasos con carbón en hojas de yagua.

Por eso a Mamita, como le decimos cariñosamente, se le ilumina el rostro cuando dice que se graduó de sexto grado con la Revolución y habla orgullosamente de las medicinas y balas traficadas hacia la Sierra en los amplios dobleces y falsos de las faldas, para ayudar a los barbudos que en enero de 1959 hacían a Cuba libre.

Durante el embate del ¨Flora¨ ellos se protegieron en una elevada casita del vecindario, considerada la más fuerte por aquellos lares, y que pronto descubrirían albergaba un extinto manantial natural en plena sala que los obligó, a riesgo de sus vidas, a retornar a la casa de techo de guano que asombrosamente los protegió.

Según datos de Ecured, el territorio de la actual provincia de Granma, uno de los más afectados, reportó en 93 horas mil 840 milímetros de agua, causantes de enormes riadas, de la muerte de mil 126 personas, la destrucción de 11 mil 103 viviendas, averías a otras 21 mil 486, destrucción de cuatro mil caballerías de arroz y serias afectaciones a extensas áreas cañeras y cafetaleras, servicios de electricidad, telefonía, carreteras y caminos.

El rostro de consternación de mi abuela dura solo unos instantes, más de medio siglo después, la experiencia y preparación en Cuba para el enfrentamiento a estos fenómenos, dirigido por la Defensa Civil, constituye un ejemplo internacional de voluntad política y gubernamental, previsión, organización y preocupación por la vida humana y la protección de los recursos materiales.

La voluntad hidráulica de Fidel: once represas con capacidad para retener casi mil millones de metros cúbicos de agua, hoy al 46 por ciento de llenado, fueron algunos de los resultados de la planificación nacida luego de la catástrofe.

El desarrollo de las misiones fundamentales de la Defensa Civil, encaminadas a la protección de la población, la economía y la realización de los trabajos de salvamento y reparación urgente de averías, se informan en los medios de comunicación que mis abuelos siguen atentos, mientras comienzan las rutinas que otras tantas veces en alerta ciclónica han realizado.

Hoy en una confortable casa de placa en la ciudad de Bayamo, trasladan a buen recaudo los animalitos de cría, aseguran ventanas y puertas, los sellos de las fuentes de agua y todo lo que pueda ser alzado por el viento, retiran los adornos y vajillas de las repisas, almacenan el líquido potable, ubican a la mano documentos de identidad, alimentos, velas, fósforos, medicamentos, cargan el radio, linternas y celulares.

Aunque en la misma fecha, cual conmemoración climática, el Matthew no será nada como el Flora.

El Comandante en Jefe Fidel Castro dirigió las operaciones de rescate y se entrevistó con los damnificados
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Llueve intensamente durante 110 horas consecutivas, cae un promedio de dos mil mm
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