Mujeres de barro y sol

Las historias de Marlen Ramírez Moreno y Adelis Ramírez Rodríguez, se suman a las de tantas cubanas que festejan este 23 de agosto el aniversario de la Federación de mujeres cubanas
Las historias de Marlen Ramírez Moreno y Adelis Ramírez Rodríguez, se suman a las de tantas cubanas que festejan este 23 de agosto el aniversario 55 de la Federación de Mujeres Cubanas

Por Gisel García González

Mujer de barro soy, mujer de barro:
pero el amor me floreció el regazo.

“LA MUJER HA ENCONTRADO LA LIBERTAD EN EL SOCIALISMO, PERO LA LIBERTAD NO SÓLO SIGNIFICA AUSENCIA DE PRESIONES, SINO LIBERTAD DE DECIDIR”, EXPRESÓ VILMA ESPÍN EN LA SECCIÓN “A DEBATE” DEL PERIÓDICO JUVENTUD REBELDE EN AGOSTO DE 1984.

Cual despertador matutino de sus propios gallos, se les puede oir ajetreadas arreglar el hogar y los hijos antes de salir al surco y desde él presenciar la salida del sol cada jornada. Cuidar los campos, las abejas, los animales, coronarse con la naturaleza, confundirse con ella o establecer un diálogo, aparentemente de locos, con sus fieles amigos cuadrúpedos, más que experiencias cotidianas de la mujer rural cubana es magia de hada.

Lali, como llaman a Adelis Ramírez Rodríguez, abre las jaulas, rellena los comederos y acaricia con ternura a los conejitos, mientras los llama por sus nombres, coincidentemente los de sus jefes en la Unidad Básica de Producción Cooperativa Papi Lastre, de Cauto Cristo, primera de la provincia cubana de Granma en contar con una planeación estratégica con enfoque de género.

Marlen Ramírez Moreno se levanta a las cinco de la mañana todos los días, prepara a la niña para la escuela y camina varios kilómetros hasta la finca de lombricultura de esta UBPC productora de carne y leche, por la que se accede a través de un tortuoso vial. A los lados de la carretera, los pastos secos se extienden más allá de nuestra vista, zonas en las que predomina la deforestación y la sequía extremas, condiciones contra las que también luchan 16 esforzadas mujeres.

Desde una mirada popular y urbana los campesinos y vaqueros son descritos como rudos, fuertes, soberbios y laboriosos. Los estereotipos los limitan a una masculinidad inflexible que entorpece la visión crítica de las relaciones de género, para muchos solo orden “natural” de las cosas. Deconstruir creencias machistas, abordar las consecuencias del modelo patriarcal en presencia de enraizadas tradiciones fue complicado para los desarrolladores de aquel proyecto que transformó mentalidades y puso en manos de sus verdaderas dueñas recursos y decisiones.

Adelis Ramírez Rodríguez contó orgullosa, sin dejar las manos quietas: “hago la labor que haga falta, atiendo los pollitos, voy al cañaveral a buscar la caña para los conejos, la cargo al hombro y la llevo a moler. Soy celosa con esto, a mí me gusta mi trabajo”.

Se apropia de mis pensamientos una tonadita de Silvio Rodríguez: Eva se enfrenta al qué dirán/ firme al timón como buen capitán y encoge hombros/ Eva sale a buscar semilla/ Eva sale y remonta vuelo/ Eva deja de ser costilla.

A otras se le ve venir alegres, con la confianza de los que desbordan amor en la obra, la humildad de quienes no consideran su labor extraordinaria sino su deber y la seguridad de saberse mujeres valerosas. Conocí a Yuneisi Almaral Alcolea y Ángela Suárez Téllez, como jefa de lote de la unidad básica de producción cooperativa 14 y Medio, de la empresa azucarera Grito de Yara y jefa de brigada de macheteros en la UBPC de Realengo, Campechuela, respectivamente.

Entonces, Yuneisi me confirmó una fórmula infalible: “Mi labor ocupa horas robadas a las responsabilidades como madre y esposa, son mi prioridad, pero ellos me apoyan, facilitan compartirme entre mis dos amores. El empeño en la tarea es válido, estoy satisfecha, me dedico a la agricultura con amor, no se trata de perder la feminidad para dirigir hombres, los trabajadores me respetan y consideran como mujer y jefa.”

No hay límites para la delicadeza no deben existir etiquetas para puestos laborales, solo medida personal de posibilidades y metas. Entre las cañas y los golpes de machete, silvestres y bellas, también crecen las flores.

Soy barro y encuentro/la paz en mis huellas
soy faro y alumbro/mis noches en vela.

Muchas féminas centran hoy sus reclamos en el derecho a la propiedad de la tierra, las mejoras de sus condiciones sanitarias, de vida, así como tener la oportunidad de acceder a la capacitación que les permita trabajar con calidad y contribuir a un progreso sostenible de sus naciones. Para las cubanas constituye una realidad palpable gracias a la obra humanista y de justicia social de la Revolución y la Federación de Mujeres Cubanas.

Soy mujer de barro, crezco con la tormenta,
mi único fin: caminar. Soy agua y tierra,
huellas borradas, huellas venideras.

Erlinda Virgen Yero Liens se despierta de madrugada desde hace casi 30 años para llamar a sus búfulas en los pastos, hora del ordeño. Sin poner resistencia acuden diariamente a recibir las atenciones de su guardiana. Con sus dos hijos en brazos bajó de la Sierra en tiempos de Periodo Especial, esta trabajadora acreedora del Premio Anual a la Excelencia del Trabajo de la Mujer Productora en el 2011, porque hasta ahora ningún compañero sentimental ha comprendido su amor por el trabajo agrícola.

Al recibir el reconocimiento afirmó: “Siempre tuve la fe de que algún día mi trabajo iba ser apreciado por alguien, nosotras las mujeres podemos y tenemos el derecho de seleccionar lo que queremos, yo estoy segura que en mi comunidad, en la provincia o en el país existen también compañeras que pueden hacerlo o quieren hacerlo.

“Lo que hay es que romper, yo lo único que he hecho en mi vida es trabajar y trabajar duro, si lo hubiera dejado, hoy no fuera recompensada, yo me retiro ordeñando y pastoreando mis búfalas, fue lo que escogí va hacer 26 años y lo que continuaré haciendo, si dios me da salud.”

Olga Milán Leyva prefirió mezclar su dulzura a la miel de obreras tan laboriosas como ella: “La vida no la entiendo sin la apicultura. Me encantan las abejas. Trabajar con las colmenas me hace como una especie de higiene mental, pese a que se presentan muchas dificultades- dijo Olga, premiada en el 2010, en entrevista a Juan Farrel Villa, periodista del semanario La Demajagua – Es algo muy precioso y me gusta. Ellas pican, duele, pero te absorbe ver una colmena con buena salud”.

Árboles de la orilla, dulcemente
los acojo y reflejo: no soy árbol.
Ave que vuela, no: seguro nido.

Mientras el sol fallece en el horizonte y la luna ya pícara ciñe su diadema regresa la mujer proeza, eterna guerrillera, al calor de su casa y su familia, donde también es reina, y no son estas exclusivas historias, sino ecos infinitos en muchos rincones del planeta, realidades distintas hechas frente con la misma fuerza.

En el acto de constitución de la organización de la Federación de Mujeres Cubanas, el 23 de agosto de 1960, Fidel Castro afirmó: “LAS MUJERES CONSTITUYEN UN VERDADERO EJÉRCITO AL SERVICIO DE LA REVOLUCIÓN…LA MUJER ES UNA REVOLUCIÓN DENTRO DE LA REVOLUCIÓN”.

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