La bendita manía de leer

 

La lectura es una puerta abierta al conocimiento
La lectura es una puerta abierta al conocimiento

Sentado en un cómodo sillón o recostado entre las almohadas, es posible acceder a inhóspitos lugares del globo en las más singulares compañías; se puede ser desde una damisela en peligro hasta un guerrero sármata. Visitar países no implica entonces ningún medio de transporte, solo las páginas de un libro.

Desde primer grado la escuela proporciona el instrumento, la habilidad para leer, pero transformar esta esencial herramienta en hábito resulta complicado, porque además de una vía de acceso al conocimiento, constituye medio de perfeccionamiento, enriquecimiento moral y fuente de diversión.

De igual forma dependerá de esta práctica la capacidad para interpretar, reflexionar, relacionar, comprender, extraer conclusiones propias y la ortografía.

Los cuentos trasmiten modelos de conducta, valores y consejos que los ayudarán en su relación con los demás, integración social y entendimiento del entorno en el que viven.

Como la mayor parte de los hábitos, desarrollar el interés por la lectura en los infantes depende, además, de los padres. Es importante que la lectura de libros se incluya en la rutina diaria, constituye una excelente estrategia como transición entre el juego activo y la hora de dormir.

Las lecturas antes de dormir constituyen una excelente forma de fomentar el hábito en edades tempranas
Las lecturas antes de dormir constituyen una excelente forma de fomentar el hábito en edades tempranas

El ejemplo es lo primero, que el niño lo vea leer frecuentemente, una revista o el periódico si no dispone de mucho tiempo, el pequeño debe tener acceso a material de lectura; incluso si no sabe leer converse sobre las imágenes o dibujitos. Cuando termine un cuento indague sobre las ideas principales, palabras y conceptos nuevos y el fragmento preferido de su hijo. Convierta esta sencilla táctica en una costumbre.

Los padres deben verificar que el contenido de los libros sea adecuado a la edad del infante, educativo, el vocabulario comprensible, la narración sencilla, revisar que las láminas sean atractivas y transmitan valores.
Los volúmenes de letra grande y poco texto, profusamente ilustrados son adecuados para menores de cinco años, por otro lado los de versos, trabalenguas o adivinanzas constituyen excelente material para entrenar a los niños en el ritmo para el aprendizaje de la lectoescritura.

La Feria Internacional del Libro, realizada cada año, es una oportunidad para adquirir nuevos ejemplares, influya en la elección de su hijo, consulte al maestro sobre que lecturas guardan relación con los programas escolares, interésese en por qué el niño escogió esas narraciones.

La lectura forma parte del juego e introduce un momento de atención completa de los padres hacia el pequeño, creando un positivo vínculo afectivo.
Seducir a los pequeños con el placer que esta práctica provoca, motivarlos a buscar en los libros las respuestas de las líneas en blanco del cuaderno, para que no se conviertan estas en aburrimiento neuronal; pueden ser las oportunas medicinas.

 

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