LA CIUDAD Y EL TIEMPO

ciudad-1por Gisel García González / foto Rafael Martínez Arias

Las nubes quedaron exhaustas allí donde permanece una llama que no vacila, un monumento a la epopeya apenas dibujado en la noche. Sorteando los espejos espero ese encuentro con la memoria, como la Chabela de la escritora María Elena Llana, retornando cinco siglos hacia Isabel de Bobadilla; y al cerrar los ojos escucho como mi ciudad respira.

Estas losas y estas avenidas no eran más que una selva noble, alejadas de las orillas del “bibiribi”, cual bautizara la poetisa Úrsula de Céspedes al río cuyas aguas bañan los orígenes de la nación cubana. El aliento de la tierra dormida tiene un clamor de himno de guerra, un eco de hombres a caballo, disparos y un tremolar de banderas.

Bayamo fue llamada primer territorio libre cuando el ejército del Padre de la Patria ocupara la plaza rodeado por el pueblo, que pedía letra para conocida melodía, ante la iglesia que albergó las notas y bendijo la insurrección; pero a la victoria se impuso en breve el avance del tirano y sus hijos escogieron el sacrificio.

“El incendio arrasó con toda la población -cuenta José Maceo Verdecia- a las 6:00 de la mañana ya ardía por los cuatro extremos ¡Rebeldía suprema de un pueblo en aras de su liberación! ¡Gesto gallardo de una raza que prefería su aniquilamiento, su dispersión definitiva, antes que caer de nuevo en el látigo de sus opresores!” A la sangre inmortal ya derramada, se unía ahora la ceniza; desde los pulmones de Carlos Manuel de Céspedes: ¡viva la ciudad invicta!

Sin embargo, la región ya había sido testigo de otra pira, aquella en la que ardió el indómito aborigen y nació para la historia y la leyenda: una villa con nombre de árbol       -dicen- que cobija y amansa bajo su sombra a las salvajes fieras. El hálito de la ciudad semeja un rugir de leones.

Entonces irrumpen las marchas y “Al combate corred, bayameses”, pone nuestro gentilicio en todas las gargantas, fuera de las fronteras del caudaloso Cauto, en la contemplación orgullosa de la Patria, en las actuales trincheras de la historia, pues, aún en diálogo constante con su pasado, esta capital no se encuentra detenida.

Más de cinco siglos de recuerdos habitan en cada piedra, arteria, inmueble, página, rostro, y otros tantos se unirán a la conquista del futuro con el concurso de todos.

La lluvia ha perdido el ímpetu definitivamente y abro los ojos a la urbe crecida y hermosa, la construida para honrar la sangre por los herederos de la hazaña.

Bayamo, capital de la cubana provincia de Granma, exhibe cicatrices, sí, tejido nuevo que ofrendar, si fuese necesario.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s